Con el cuento de: “Abrazos.”

 

Historia escritas con cuatro patas.

 

 

Con el cuento de: “Abrazos.”

 

Rápidamente en mi vida entendí cual era mi misión. Dejar que me abrazaran, sobre todo los niños, pero también los adultos.  Desde pequeño siempre fui de gran tamaño, y con mucho pelo, apenas recuerdo cuando me separaron de mi madre y mis hermanos a los cuales  por cierto, no he vuelto a ver. Afortunadamente encontré una nueva familia donde todos me quieren, me alimentan y sobre todo, me abrazan.

Así pasaron los años, yo crecí mucho, apenas entraba en mi casita, como era tan grande comencé a tirar todo cuando caminaba dentro, así que pronto me hicieron mi casita afuera, en el corredor. El corredor tenía un barandal que daba a la calle, por el que yo veía pasar a la gente. Al principio hacía escándalo cada que alguien pasaba, pero luego deje de hacerlo pues me di cuenta que todos lo que hacían era llamarme para esperar a que me acercara, me acariciaban unos segundos y cuando estaban por irse yo siempre me levantaba en dos patas y todos, absolutamente todos, me abrazaban.

Así descubrí mi misión en esta vida. Dejar que la gente me abrazara.

Es algo de lo que no me cansaré jamás, de recibir abrazos.

La historia de Osito.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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