“El Ultimo Paseo”
“El Ultimo Paseo”
La conexión entre un humano y su mascota, puede llegar
a ser total.
Nunca voy a olvidar ese último paseo, lo disfrute mucho, como disfrute los miles de veces que salíamos a caminar juntos. Los últimos años salíamos a la parte de atrás de la casa, por donde corre el río. Era una bella caminata, llena de árboles, llena de insectos, llena de flores, llena de vida. Yo era grande, se podía decir que estaba en las últimas,pero junto a mí, estaba mi fiel amigo, ese que nunca se había separado de mí. Recuerdo esa última noche, fue hermosa. La luna alumbraba, las estrellas brillaban, mientras yo y mi mejor amigo caminábamos lentamente, parecíamos un par de viejitos pues ambos nos teníamos que ir esperando debido al paso lento con el que andábamos.
Ahora yo ya no estoy en ese mundo terrenal, pero desde acá recuerdo a mi fiel amigo humano, ese que desde que nací me cuido, ese que siempre me dio de comer, que cuando llovía secaba mi pelaje, que me bañaba y me cepillaba de vez en cuando, ese que a veces lograba que me dejaran entrar a la casa con permiso y otras veces, lo hacía cuando ya todos estaban durmiendo, y que cuando me hice viejo, me sobaba los pies.
Todavía recuerdo vivamente esa noche en que dimos nuestro último paseo, fue la última vez que nos vimos a los ojos. Es fácil recordar cuando toda la vida, el estar juntos, nos hizo felices.
Bob.
(o Benito, o Rufo, o Moisés, o Chispita o Sebas, o
Chispita, o Soplón, o Cuo, o Chente, o Topi, o Lola, o Mois, o Pifas, o Tinga,
o cualquier otro nombre de perro que haya sido amado por sus amos)
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